Usted está aquí:Inicio1/Número 182/Old Boys & Girls Magazine – Entrevista
BIENVENIDO MARCELO, ES UN GUSTO VOLVER A RECIBIRTE EN EL CLUB
Gracias Nacho. Primero agradecerte la invitación, Es un privilegio, un honor volver a un lugar como Old Boys del cual tengo un cariño muy grande. Hace 24 años que me fui de acá y sin embargo tengo esa sensación muy linda de recuerdos lindos, hermosos.
Es un honor participar en la revista del club.
PARTE 1 Una historia de inmigrantes
¿SABES COMO ES LA HISTORIA DE LA LLEGADA DE TUS ABUELOS A URUGUAY? ¿POR QUÉ VINIERON?
Mis abuelos de parte de mi padre eran lituanos, Israel y María, que se fueron a Brasil en el año 1923, después de la primera guerra mundial. Mi padre nace en San Pablo en el año 1925 y en 1929, deciden venir a Uruguay. La razón no la sé porque yo no los conocí a mis abuelos paternos, fallecieron jóvenes.
Una de las de las metas que me había propuesto el año pasado que estuve sin trabajar, fue de conocer Lituania y fui con mi hijo Matías que vive en España. Y ya que estábamos, fuimos a Polonia que es el país donde nacieron mis abuelos maternos. Estuvimos un par de días en Varsovia, por lo menos para decir que estuvimos en el lugar donde nacieron los abuelos.
Los padres de mi madre vinieron en 1930 de Polonia y vivieron toda la vida acá en Uruguay. Salomón y Berta Dembovich. Los conocí a los dos, de hecho, vivíamos con ellos en Malvin.
Era un combo interesante, con los abuelos paternos lituanos, mi padre brasileño y mi madre uruguaya de padres polacos.
Pero bueno, me siento muy orgulloso de mis raíces y muy contento de haber tenido los abuelos que tuve.
¿QUÉ RECORDAS TUS ABUELOS POLACOS SALOMON TULBOVITZ Y BERTA DEMBOVICH?
Bueno, acordate que nosotros vivíamos en Valeriano y Rivera, a una cuadra de Concepción del Uruguay. Yo era un pibe muy futbolero, nosotros somos tres hermanos, íbamos a la escuela experimental, jugábamos en el club Relámpago de baby fútbol y la barra de amigos era inmensa.
Mi abuelo Salomón era músico del ejército polaco, de profesión herrero y tenía el taller de cortado de chapa ahí en mi casa.
Una de las cosas que me reprocho, es nunca haber querido aprender el oficio. Venían de varias barracas y ferreterías a ver a mi abuelo, porque inventó una máquina de cortar chapa, estoy hablando de los 60, principio de los 70. Venían a que mi abuelo les cortara chapas con esa máquina que inventó.
Yo que sé, nunca se me dio por aprender. Estaba en otra, estaba en el barrio, en el fútbol.
Mi abuela era “bien abuela”, protectora, etc. Siempre ayudando y compartiendo con mi madre los quehaceres y los tres nietos que tenía. Tengo un recuerdo muy lindo.
DARIA LA IMPRESIÓN QUE AQUELLAS PERSONAS QUE HUÍAN DE LA GUERRA Y DE LOS SISTEMAS AUTORITARIOS QUE SE INSTALABAN EN EUROPA, VENÍAN A AMÉRICA EN BUSCA DE PAZ. SIN EMBARGO, TUS CUATRO ABUELOS EN SEGUIDA SE SUMARON A LA LUCHA POLÍTICA. ERA GENTE DE ACCIÓN.
Sí. Ellos enseguida que vinieron se metieron de lleno en la sociedad uruguaya y se pusieron a laburar.
Nosotros muy arraigados en el barrio y mis padres y mis abuelos muy queridos en la zona. Hubo múltiples muestras de eso, desde la enfermedad de mi madre, que murió joven a los 57 años.
Y por ejemplo, las muestras de cariño y solidaridad en esos días feos, una enfermedad complicada.
Tengo el recuerdo de cuando la operaron a mi vieja y supuestamente era un tumor benigno, la vuelta del sanatorio a mi casa, aparecieron un montón de vecinos a saludarla, yo que sé, había 30 vecinos de las casas de al lado y traían pascualina, tortas, todos contentos porque mi vieja había salido bien de la operación.
Es una muestra de lo que era antes “el barrio”, que a mí me encanta recordarlo, porque bueno, fue un momento fuerte para nosotros.
Entonces por eso te digo, mi familia muy arraigada en el barrio, en las actividades deportivas, sociales, y la verdad que en ese sentido estoy súper orgulloso de eso.
PARTE 2- Una infancia con olor a barrio
SON 3 HERMANOS VARONES ¿QUÉ RECUERDOS TENES DE TU INFANCIA Y QUE PODÉS DECIR DE ELLOS?
Los mejores recuerdos. Yo soy el del medio. Sergio el más grande es músico, Licenciado en Música/Percusión. En este momento está viviendo en España, hace cuatro años se jubiló de la sinfónica de Montevideo dónde trabajó 30 años y en paralelo daba clases de percusión afro-cubana. Ha escrito un libro sobre Congas y Tumbadoras. (https://www.perroandaluz.com/libros/tulbovitz.html) y acompañó a una enorme cantidad de músicos uruguayos.
Ernesto el menor es periodista. Trabajó más de 20 años como periodista gráfico, radial y televisivo en los principales medios de Uruguay y también ha escrito 3 libros, uno de los cuales, “Una oveja negra al poder” fue uno de los libros más vendidos en Uruguay. https://escaramuza.com.uy/p/una-oveja-negra-al-poder/88020/90882
El único que falta escribir algo soy yo (risas).
Fuera de broma, yo estoy muy orgulloso de mis dos hermanos.
Los recuerdos que tengo de cuando éramos chicos es que los tres, hacíamos lo mismo que hacemos hoy. O sea, Ernesto recortaba diarios, recortaba notas con siete años, Sergio con la batería, con la gomita y yo siempre futbolista, o sea, muy del fútbol.
¿QUÉ TE ACORDAS DE LA EPOCA DEL BABY FUTBOL EN EL CLUB RELÁMPAGO?
Relámpago era el club del barrio, quedaba a la vuelta de mi casa por Rivera entre 18 de diciembre y Valeriano. Y bueno, yo ahí aprendí a jugar al truco, a la conga, a roba montón, a la escoba de 15.
Había un veterano que era el cantinero, Don Pardiña, una enciclopedia del fútbol, un tipo del fútbol de los 40. Y yo de chico era inquieto con esas cosas. Podía pasarme dos, tres horas hablando con él, preguntando cosas de fútbol. Quería saber de la selección, de Nacional, de Peñarol, de los jugadores. Yo soy zurdo, ¿viste? Entonces le preguntaba por los punteros izquierdos, por los volantes izquierdos. Y él me contaba todo.
Y al lado del relámpago vivía Dalton Rosas Riolfo, te debe sonar, cuyos hijos Javier y Gustavo, muy amigos de nosotros.
Dalton en ese momento era un icono del periodismo deportivo y del Carnaval. Entonces yo aprovechaba que Dalton era una eminencia también en el fútbol y siempre le estaba preguntando y averiguando porque realmente sentía esa energía de lo que tenía que ver con el fútbol.
Era una fusión de la niñez y de la adolescencia nuestra que conjugaba fútbol y en febrero el carnaval.
Y es una etapa de mi vida hermosa que la recuerdo con cariño.
CONTANOS DE TU RELACIÓN CON EL CLUB AEBU
Bueno, mi padre bancario, AEBU, la parte deportiva se funda en 1971, yo tenía nueve años. Y desde el día 1 yo iba, era socio con mi hermano Sergio. La típica: natación, gimnasia, fútbol.
Claro, lo que pasó en AEBU fue que yo me ligué hasta los 35 años, fui socio, después fui jugador de fútbol sala, me seleccionaron ahí a los 15, 16 años. Después fui como estudiante de educación física, hacía suplencias. Y después cuando me recibí de profe, trabajé un montón de años más.
O sea, toda mi vida ligado a AEBU, hasta que en el año 1997 tuve que tomar decisiones porque ya estaba ligado al fútbol y apareció Defensor Sporting.
Las tomas de decisiones son parte de mi vida.
A veces te sale bien, a veces mal. Y me la jugué por Defensor.
Ya había empezado en el fútbol en el año 89, pero defensor, viste, era una cosa como que arrancaba de cero, podía cristalizar un poco lo que quería, hacer la pretemporada, hacer todo en un club serio como ese.
TAMBIÉN TRABAJASTE EN ESCUELAS PÚBLICAS
Si, en 1989 concursé en lo que fue el Primer Concurso Abierto para Profesores de Educación Física, después de la dictadura y me seleccionaron y en marzo de 1990 empecé a trabajar en escuelas y en plazas públicas. Una parte de mi carrera y de mi vida muy importante, un aprendizaje que me sirvió para todo el resto de las cosas que hice y donde, digamos, parte de las cosas que tienen que ver con mi carrera actual, tiene mucho que ver con haber aprendido cosas de la vida en contextos críticos, en algún caso diferencia de edades, sociales, de todo tipo, color y tamaño.
Yo estoy muy orgulloso de haber pasado por tantas escuelas públicas, plazas de deporte de diferentes barrios de Montevideo, a partir y gracias a ese concurso que di en el 89. Después, cuando me fui a Costa Rica ya no pude seguirlo y tuve que renunciar.
PARTE 3- Los años oscuros
UN EPISODIO TRISTE QUE TE MARCÓ: LA DETENCIÓN ILEGAL DE TU PADRE, POR EL SOLO HECHO DE ESTAR AFILIADO AL PARTIDO COMUNISTA. VOS ERAS UN CHICO DE 14 AÑOS ¿QUÉ RECORDAS DE ESE DÍA?
Bueno, primero quiero decir que yo tengo la posibilidad, por ser alguien del fútbol, de expresarlo, pero cuando hablo siempre me refiero a los miles de uruguayos que pasaron por lo mismo que nosotros.
Lo planteo porque me han hecho alguna nota al respecto. Yo antes no hablaba de estos temas. Fue una etapa oscura del país y donde muchas familias atravesamos un corte bisagra en la vida de cada uno. En el caso de los Tulbovitz, a nosotros obviamente nos marcó para siempre la cárcel de mi padre, la detención, el por qué, por pensar distinto.
Fue el 31 de octubre de 1975. En ese periodo hubo mucha detención, mucha desaparición, muertes.
A ver, mi hermano Sergio tenía 15 años yo 14 y Ernesto 7. Escuchábamos que pasaban cosas, que había un golpe de estado. Pero estábamos en dictadura, eso seguro lo entendimos. Se veía hasta en el liceo. Yo iba al liceo público. Había estrictas medidas para todo. Y bueno, era complicada la cosa.
La madrugada del 31 de octubre, aparecieron como 10 tipos del ejército y entraron a mi casa de pesados. Mi viejo era un tipo inofensivo. Pidió para despedirse de sus hijos mayores y cuando abre la puerta de nuestro cuarto, dormíamos en cuchetas, Sergio arriba, yo abajo. Nos ve totalmente dormidos y resuelve que mejor no nos despierta.
Después, a los años contó que pensó que iba a haber una reacción, sobre todo de parte mía, que era medio rebeldón, que iba a ser peor.
Entonces al otro día cuando nos despertamos para ir al liceo, estaba toda la casa revuelta.
Mis padres eran amantes del tango, tenían muchos discos y libros. Mi viejo cumplía años y mi vieja le regalaba un disco de tango.
Robaron todo.
Mi vieja nos juntó. Imagínate, ella tendría cuarenta y pico de años, era muy joven. Nos dijo «chiquilines, pasó esto, a papá se lo llevaron, no sé ni dónde está, traten de tener calma, vamos a estar juntos.»
A partir de ahí empezó una situación de que mi madre y mi hermano Sergio, como hermano mayor, la acompañaba a todos los cuarteles habidos y por haber, como hacían muchas madres, muchas esposas, o al revés, porque también se llevaron mujeres, entonces iban los esposos a los cuarteles.
Entonces mi madre iba con una bolsa con ropa limpia, por si lo encontraba. Estuvimos como cuatro o cinco meses sin saber si estaba vivo o muerto.
Hasta que apareció. Llamaron que estaba en el cuartel del Cerro la Paloma y ahí lo fuimos a ver por primera vez.
Y después pasó al penal de Libertad, como tanta gente.
Y sí, fue una etapa muy heavy y cada uno lo tomó como pudo.
A mí me dio mucha fortaleza.
¿CUÁNTO TIEMPO ESTUVO PRESO TU PADRE?
Cinco años y medio. Ibamos a visitarlo al penal de libertad. Todo un tema. A veces cuando uno ve la película, la del italiano, ¿cómo se llamaba?
Se me vino todo mal. El padre con el hijo. ¿Se acuerdan?
CLARO… Hay dos cosas ahí. Una: el cine es el cine y la realidad es la realidad. Y en perspectiva, a veces estaría bueno que las generaciones nuevas supieran que estas cosas pasaron de verdad en nuestro país.
Entonces, honrar y privilegiar la democracia es un valor que hay que cultivar. Eso es lo que yo quiero.
Porque muchas de nuestras generaciones, hemos vivido lo que fue la dictadura, las prohibiciones absurdas, los partidos políticos proscritos, gente proscrita, gente presa.
Y bueno, hoy estamos disfrutando la democracia, cada uno con sus ideas y pensamientos, y eso está bueno y lo tenemos que cuidar.
Hay una anécdota muy fuerte de “la vida es bella”, que no me la van a creer, pero pasó. Voy al cine, sábado de noche, “La vida es bella”. Viste, cuando empiezan los cortos, que está oscuro, ya quedaban dos asientos allá atrás y ping, me siento. No sé si se acuerdan, como termina la película, todo el mundo moqueando, mi padre estaba vivo en ese momento.
Se prenden las luces, ¿quién estaba dos filas más adelante? Mi viejo. Ninguno de los dos sabía que iba el otro al cine. Fue muy fuerte.
A mí me costó la historia de mi viejo.
¿QUÉ RECUERDO TENES DEL DÍA QUE SALIÓ EN LIBERTAD?
Fue en el 81. Yo trabajaba con una vendedora de libros que era amiga de mi viejo, Nadia se llamaba. Me había anotado en el Liceo Zorrilla, había dejado sexto y me había anotado para terminar el Liceo. Esta señora me dice “Marcelito, andate ya para Malvín”.
¿Qué pasó? Le pregunté. Yo siempre pensando en que mi vieja le pasaba algo malo, preocupado siempre.
Salió tu viejo.
¿Viste las películas cuando el detective va por arriba de los autos, onda pisando los techos? No, no, la locura que me agarró. Quería llegar rápido porque me tenía que tomar el 142 pero Nadia me dio plata para un taxi.
¿TE DEJÓ ALGUN APRENDIZAJE ESA DOLOROSA EXPERIENCIA?
Sí, primero el orgullo de mi padre por defender sus ideales, la personalidad para compartir ideas con otros, con otras personas en pos de cosas para mejorar, cosas de nuestro país.
El orgullo que me produce la actitud en la cárcel de mi padre.
Sí, con orgullo, porque me ha pasado un montón de veces con gente durante ese tiempo y después, que me preguntaban si era el hijo de Elías, y si me podían abrazar, “tu padre me ayudó un montón para poder transitar esos años”. Gente que había estado con él en la cárcel.
Lamentablemente lo que me generó también es rencor y no lo escondo. Para mí, no hay olvido, no hay perdón. Lo he dicho claramente. Estamos hablando entre compatriotas que nos hicimos daño. Algunos compatriotas hicieron mucho daño a mucha gente gratis, solo por pensar diferente.
Entonces, desde ese lugar salgo con orgullo por la actitud de mi viejo, por la valentía de mi madre en criar a tres chiquilines sin un mango, con mucha dificultad económica, mucha.
Y bueno, también me quedo con el cariño y la solidaridad del barrio, como te he dicho, fue manifiesto en muchas ocasiones.
Entonces seguro que a mí se me endureció la cáscara fuerte y me quedo con lo que mi viejo quería, que era lo mejor para nuestro país.
EN ESOS AÑOS TU MADRE DECIDE CAMBIARTE DE COLEGIO Y COMIENZA UNA ETAPA NUEVA Y OPTIMISTA HACIA LA VIDA PARA VOS, CONOCES UN MONTON DE GENTE NUEVA
Primero no quería saber nada con cambiarme, no lo entendía.
El problema fue que teníamos un profesor de matemática en el liceo 10 que era militar, y era un provocador que sabía perfectamente donde estaba mi padre y me provocaba, yo con 14 años. El contexto era, mi madre buscando a mi padre por todos los cuarteles, nosotros sin padre, sin el salario cortado por los militares. Y el tipo preguntándome, porque mi padre era un padre muy presente, de ir a averiguar cómo me iba en el liceo, las materias, porque yo era bastante inquieto.
Entonces el tipo me preguntaba “¿Y don Elías?, ¿qué pasa que no viene don Elías?” sabiendo que don Elías estaba preso.
Mi madre me decía “por favor, no le contestes, ¡por favor!”
Hasta que un día se complicó. Sí, me metió un reglazo, me encajó, y reaccioné.
A raíz de eso, el profesor de matemáticas pidió la expulsión mía del liceo 10. Y una profesora, Venus, madre de Álvaro, un amigo y compañero del liceo, una divina, se paró firme ahí, “Este chico no hizo nada, el hombre lo agredió”.
Logró que de expulsión pasara a cinco días de suspensión. Estaban terminando las clases.
Mi vieja al tiempo me dice que voy a cambiar de colegio, al Liceo Latinoamericano. “Pero vieja, no tenemos un mango” le decía yo “¿Qué voy a ir a hacer yo a un liceo privado?”.
En ese momento ella me la dibujó y después me enteré que fui becado. En aquel momento el Latino daba becas para hijos de presos. Yo no entendía el cambio. A mí me encantaba ir al liceo, que era a la vuelta de mi casa y resulta que ahora me tenía que tomar el 427.
Pero bueno, fue un clic que a mí me ayudó mucho. A mis mejores amigos los conocí ahí. Mis mejores amigas también.
PARTE 4- El despertar
¿QUÉ RECORDAS LA ETAPA DEL LATINO? Yo trabajaba y estudiaba. Tenía 14 años, iba al Latino hasta las 12 y a la 1 entraba a un estudio contable y trabajaba hasta las 8 p.m. Así estuve como cuatro años y medio. O sea, un giro muy grande en mi vida. Además, seguía siendo futbolero, por lo menos iba a jugar al fútbol Sala de noche.
Una etapa fermental desde lo humano, la solidaridad impresionante de mis compañeros del Liceo Latino.
El colegio tenía una apertura para ayudar.
Tengo un recuerdo hermoso de mi paso por el Latino, como te digo, mis mejores amistades nacieron ahí.
APARECEN LOS GENES DE LOS ABUELOS, TE SUMASTE A LA LUCHA SECRETA PARA DERROTAR LA DICTADURA, NO TE QUEDASTE A ESPERAR NADA, LE METISTE ACCIÓN.
Lo que yo conocí de mis abuelos siempre fue en el entorno familiar y de trabajo. No sé, soy un agradecido de que mis viejos nunca me dijeron “tenés que hacer esto, o lo otro”, el ejemplo de vida fue lo que a mí me llevó a tener determinados pensamientos y reivindicaciones. Cuando fui estudiante de educación física, fuimos los fundadores del Centro de Estudiantes de Educación Física y ganamos un montón de batallas en la época de la intervención militar y en democracia también.
Creo que ahí afloró la parte mía, esa de la justicia, de tratar de reivindicar las cosas, pero con acción. Estamos hablando que estábamos en dictadura y reorganizamos el Centro de Estudiantes de Educación Física.
Tenemos varias luchas ganadas, porque acá hubo un Presidente que dijo que nunca perdió una huelga. Y en el instituto de educación física perdió la huelga porque la ganaron los estudiantes. Te estoy hablando junio del 85, cuando nosotros reivindicamos cosas concretas para los estudiantes, no estábamos pidiendo cosas que no nos corresponden. O sea, reivindicaciones básicas, infraestructura, horarios para los profes, atención, el agua caliente, el uniforme, o sea, cosas concretas.
¿CÓMO FUE EL EPISODIO DE LA OCUPACIÓN DEL ISEF EN 1985?
Me acuerdo de las negociaciones con el doctor Maglione, con el que tenía buena relación, aunque discutíamos, que eso es lo bueno de la democracia. Tuvimos varias discusiones y al final tuvimos que ocupar, cuatro días. La primera ocupación de un movimiento estudiantil uruguayo post dictadura fue la nuestra. El ISEF (Instituto Superior de Educación Física) en el año 1985.
Y la ganamos. Y cuando hablo de ganamos, digo que las reivindicaciones se podían hacer, se hicieron.
Fue por unanimidad, tanto ocupar como levantar la ocupación y eso me llenó de alegría. La mayoría de los estudiantes eran del interior, y había todo un miedo de la gente del interior que venía a Montevideo. Sin embargo, demostramos que cuando las causas son justas, no hay ni partido, ni prejuicio, ni nada.
Entonces, claro, esa parte afloró en esa época, ese espíritu de justicia. Pero a mí no me gusta ni discutir por discutir, ni pelear por pelear. Si considero que es justo, voy, porque si no lo otro es demagogia. Y estoy lejos de la hipocresía y de la demagogia.
Es más, la combato.
¿CÓMO FUE TU EXPERIENCIA COMO ACTOR EN EL TINGLADO?
No es para tanto (risas).
En el Liceo Latino, entre las cosas nuevas, había teatro. Y yo era tipo fútbol, fútbol, fútbol. Mis compañeros empezaron a decirme “dale metete”, no sé qué, no sé cuánto. Y como era algo que íbamos en grupo para divertirnos, lo hice. Y la verdad que estuvo bueno haber hecho esa experiencia de varias obras de Lorca en el teatro El Tinglado.
El papá de una gran amiga mía era el director, el profesor de teatro y bueno, el hombre tenía una intensidad, un ímpetu bárbaro. Hicimos Yerma, Doña Rosita la soltera, La zapatera prodigiosa, y me tocó la fibra. Fue una etapa linda y divertida. Dentro del contexto de la vida que yo tenía, esa parte la pude disfrutar.
Todos nos ayudamos, a mí me re ayudaron y soy muy, muy agradecido a esa época, a toda la época del Latino. La verdad, mi cariño, mi recuerdo y mi respeto a todos los compañeros.
Hoy tenemos un grupo de WhatsApp del Latino, de aquella época. Somos sesentones todos. Hay unos cuantos que son abuelos, yo todavía no. Pero bueno, cada tanto hacemos encuentros y salen a aflorar aquellas cosas de cuando teníamos 15, 14 años.
Muy fuerte y muy lindo.
¿TUVISTE UN CORTO PASO COMO FUTBOLISTA PROFESIONAL EN IASA? ¿CON QUÉ SOÑABAS?
Ahí tenés, esas cosas mías, yo toda la vida quise ser jugador de fútbol profesional. Soy el típico soñador.
Y bueno, el verano que mi viejo cayó preso, nos cita Defensor a la delantera del Relámpago entera, para una prueba.
Yo no iba a poder seguir porque ya había empezado a trabajar, pero me moría por ir a probarme a una prueba de aspirante.
Lo peor de todo es que quedé, sabiendo que no iba a poder. Y “medio” le dije a mi vieja, pero “medio”. Y era imposible.
Pero igual yo estaba copado que había quedado seleccionado.
Pasaron los años y yo seguía con “el bichito” de jugador, de jugar profesionalmente.
Roberto Sosa era un golero de Nacional de los años sesenta. Gran golero don Roberto, que vivía cerca de Concepción del Uruguay. Entonces a él le gustaba ir a ver los partiditos y bueno, un día me habló para ir a probarme a la cuarta y tercera de Sudamérica (IASA).
Voy a la prueba. Quedo. Otra vez lo mismo.
Tenía 18 años, pero me parecía que “se me pasaba la vida”.
Y el tesorero de Sudamérica me promete que me paga lo mismo que en el estudio contable donde trabajaba. Lo mismo, no me acuerdo la cifra, era lo mismo.
Y le dije a mi vieja “Mami, escuchá”, y se agarraba la cabeza (risas).
Voy a visitar a mi viejo. O sea, estamos hablando del penal de Libertad. Es como en las películas, vidrio, teléfono, mameluco.
Le digo “Papi, te quiero contar algo”. Mi viejo era un pan de Dios. Me puso cara como diciendo Ay, flaquito, ¿está seguro?
“Sí papá, para mí es seguro. El hombre parece muy bien.”
Nunca cobré, nunca.
Pero el cuento es increíble. Escuchá esta: Iban como tres meses, cuatro meses sin cobrar, hasta que los referentes de la tercera y cuarta de Sudamérica, estamos hablando de Sudamérica, ¿se acuerdan de los bailes de la IASA? Sudamérica recaudaba plata, tenía dinero.
Los referentes dicen: “Si el sábado no nos pagan contra River, no nos presentamos ¿Quién está de acuerdo?” Y todos levantan la mano. Eso fue un lunes.
El martes teníamos que ir a la sede a plantearle esto mismo al Presidente de Sudamérica. Vamos todos, subimos todos al despacho. Están los capitanes adelante y la tropa atrás, la típica.
Y va el presidente de Sudamérica y dice “Bueno, ¿qué es lo que quieren?” de pesado. Y veo que nadie habla. Uno empezó a balbucear y yo estaba en la tropa, yo no era referente, no me conocía nadie, hacía poco que estaba, calladito ¿viste? Pero vi que se me iba la vida.
“Mire presidente”, hice un zigzag entre mis compañeros y llegué al escritorio: “Si de acá al sábado no nos pagan, no nos presentamos, no jugamos contra River.”
Y hubo un silencio largo.
Se para el Presidente y yo dije “¡Mamita!”.
– ¿Y usted quién es?.
Soy un jugador. Marcelo Tulbovitz me llamo.
Me dice “Mire joven, Sudamérica no recibe presiones de nadie, menos de la Cuarta y Tercera división, así que por favor retírense”.
Y nos fuimos y ahí afuera se picó la interna, ¿viste? A mí me decían “El Ruso”. Unos decían “Bo, lo dejaron solo al Ruso, él no tenía por qué hablar. Habló porque los capitanes no decían nada».
La idea era entrenar normal y esperar que paguen antes de sábado. Y si llega el sábado y no nos pagan, ¿qué hacemos? “Vamos y estamos ahí antes del partido”.
Llega el sábado. Yo no me iba a cambiar. Y de repente veo que empieza tímidamente uno a cambiarse los zapatos, otro, otro, otro. Y a mí no se me movía un pelo. Porque en ese momento yo tenía un gran sentimiento de culpa. Había dejado algo que era seguro, un salario que era seguro para la olla de mi casa. Y por ese capricho mío de sacarme las ganas de haber sido jugador…me encontraba en esta situación.
Entonces era la rabia porque mis compañeros no cumplían lo que habíamos votado. Y la culpa instalada en mi persona, por fallarle a mis padres. Era un combo. Y no me movía nadie.
Empiezan a moverse y no me miraban, a pesar que yo no era ni capitán ni referente.
Y nada. Había entrado hace poco y me acuerdo que don Roberto, que era quien me había ofrecido ir, que era súper buena gente y cariñoso con todos los muchachos me decía “Marcelito, esto se va a arreglar”. “No, Roberto, votamos una cosa y hay que mantenerlo”. Yo tenía 18 años.
De repente veo que se van a entrar en calor… se fueron todos.
Yo de civil, agarro el bolso, Parque Fosa ¿han ido? En General Flores, tiene una entrada como de 200 metros de tierra.
Entonces el tipo iba onda película, bolsito ¿entendés?
Fin de mi carrera, no llegué a jugar en primera, pero todo es parte de todo.
PARTE 5- Los sueños, sueños son
¿CÓMO SIGUE LA HISTORIA?
El lunes estaba buscando laburo y conseguí en una tienda de importación de telas de india, te digo más, en la calle Rincón.
Ibas con el diario y decías “Vengo por el aviso” pero cuando llego había una cola de dos cuadras y media.
Quedé seleccionado por unos meses y bueno, después la historia siguió.
¿CUÁNDO SUPISTE QUE TE QUERÍAS DEDICAR A LA ENSEÑANZA?
Siempre quise estar relacionado con el deporte. Seguro. Un poco lo que te contaba de mi vida, de mi infancia, la juventud, mi pasión por el fútbol. Y siempre quise, pensé ser profesor de educación física.
En ese momento se decía que era muy difícil, primero acceder al examen de ingreso; segundo, la cantidad de horas que demanda la carrera.
Yo desde los 14 años trabajaba. Y el instituto te abarcaba de las 6:30 a.m. hasta las 5:00 de la tarde.
Entonces cuando sale mi viejo de la cárcel, lo primero que me dice es ¿qué vas a hacer? ¿Vas a terminar sexto? porque toda tu vida te gustó la educación física, ¿por qué no te metes? “ Papá, porque me acostumbré a trabajar para aportar a la casa y segundo por los horarios del instituto.”
Y empezó una larga negociación con mi viejo y él me decía “estudia porque esto es lo que te gustó toda la vida, ya está, los sacrificios los tengo que hacer yo”.
El tema al final era terminar sexto y que el primer año él me ayudaba y el segundo año yo empezaba hacer suplencias.
Y bueno, hicimos eso, se arregló con el viejo y con mi madre y entré al instituto.
Me recibí en mayo del 86, con una intensa actividad gremial con el Centro de Estudiantes, pero muy seguro de que quería hacer esa profesión, que me tuvo muchos años trabajando en escuelas, liceos, colegios, clubes, en distintos deportes.
Y todo eso me sumó en el carácter, en mi personalidad, en la mirada diferente, en el respeto.
La verdad que estoy muy feliz de la carrera que elegí y muy agradecido a mis padres, porque fue fundamental su apoyo en el contexto que les estoy contando.
¿QUÉ ES LO MÁS IMPORTANTE EN EL ACTO DE EDUCAR? ¿QUÉ SE DEBE TENER EN CUENTA?
Mira, está la parte de tu área específica, de educar conceptos y aplicar lo que vos estudiaste para desarrollar en los niños, jóvenes o adultos. Y también están los valores. ¿qué me tocó? Por suerte mi abanico fue amplio. Trabajé en clubes sociales clase media, trabajé en escuelas públicas de contexto crítico. Trabajé en plazas zona roja, trabajé en Old Boys, un sitio de contexto alto.
Vos podés encarrilarte con una matriz en cuanto a los valores de la unidad grupal, de la solidaridad, eso no tiene dueño, tratar de llevar esos valores siempre en el desarrollo personal, en el crecimiento.
Por ejemplo, en el deporte, en la educación física, hay mucho de frustración a veces, cuando no te sale un ejercicio, cuando no te sale una tarea que te encomendó el profe.
Y bueno, te podés quedar de brazos cruzados si un niño o un joven se frustra y no le decís nada o intentas llegarle a través de la comunicación para que lo vuelva a intentar.
Entonces, a mí la educación física y el deporte me han dado herramientas para la vida y me ha llevado a poder compartir, convivir. No sé si soy bueno o malo en lo que hago, pero trato de ayudar siempre desde ese lugar, de gestionar los estados de ánimo, a veces de ayudar desde lo grupal, del desenvolvimiento individual también.
Una cosa es la educación, otra cosa es la competencia. Entender eso es parte del desarrollo.
PARTE 6- El primer título
ARRANCA TU CARRERA PROFESIONAL. CONTANOS DE TU GLORIOSO PASO POR EL CLUB PROGRESO EN 1989 DESDE QUE ARRANCASTE EN TERCERA HASTA QUE SALEN CAMPEONES EN PRIMERA.
La verdad que no tenía mucho vínculo con gente en el fútbol, más allá de mi pasión por el fútbol y que todo el mundo sabía lo futbolero que yo era. Pero bueno, ahí soy un agradecido eterno al profesor Gonzalo Barreiro, que ya tenía unos años de fútbol profesional y me invita a compartir en el club Progreso, como ayudante de él en Primera y como profe de la Tercera, con la salvedad que él también trabajaba en Biguá como profe de básquet.
Aquel biguá de los de los 89, 90 que ganaba todo y él iba a viajar mucho y yo muchas veces me iba a quedar con el primer equipo.
Nunca había trabajado en fútbol. Y pasé de no haber trabajado en fútbol a muchas veces quedarme a cargo de la Primera División.
Y bueno, eso fue memorable, aquel título del 89.
Y como he dicho 500 veces, soy ultra agradecido con Gonzalo, con Saúl Rivero, que en paz descanse, Jorge Aude, que era el asistente de Saúl y con todo ese plantel maravilloso de jugadores de los que aprendí un montón sobre sentido común, el instinto de grupo ante la adversidad, en condiciones diferentes, como cuando jugamos contra Nacional o Peñarol.
La verdad que soy una persona muy agradecida de haber compartido ese capítulo de la historia del club Progreso.
Y EL PRESIDENTE DEL CLUB ERA TABARÉ VÁZQUEZ Tabaré Vázquez, que obviamente lo conocí. Él iba a los partidos, se ponía en una tribuna, no iba al vestuario.
Sí fue al vestuario el día que salimos campeones en el estadio Palermo, que fue una memorable caravana, de las más grandes que yo vi. Ricaldoni, Garibaldi, Ramón Márquez, Boulevard y Agraciada hasta la sede de Progreso, allá en Carlos María Ramírez.
Toda la gente aplaudiendo en la calle y era obvio que toda esa gente no era de Progreso, pero era épico, como muy simpático, que un club de barrio terminaba siendo campeón.
Fue todo un descontrol. Y bueno, recuerdo con mucha alegría y nostalgia, tremenda caravana y la fiesta en la sede, larga.
LLEGA TU PRIMERA VEZ EN NACIONAL. Si con Saúl Rivero, técnico campeón, lo contrata Nacional y le imponen un preparador físico, el profesor Caminati. No puede llevar a Gonzalo Barreiro, no me acuerdo cómo fue la situación, me lleva a mí de profe de la Tercera.
Era un salto demasiado grande para mí llegar a Nacional con 28 años. Entonces Saúl me dijo que quería que vaya a la tercera, que aprenda todo lo que tenga que aprender y que esté cerca de él y de Jorge Aude.
Y bueno, a mí me pareció fascinante. Trabajaba en AEBU, trabajaba en dos escuelas y trabajaba en la Tercera de Nacional.
No tenía auto, vivía en Malvín, después me mudé a Maldonado y Yaguaron, pero tenía que tomarme 800 ómnibus durante todo el día, terminaba muerto. Pero tenía 28 años y una energía bárbara.
Entonces a fines de septiembre, el preparador físico y Saúl tienen un cortocircuito, la relación termina y Saúl me sube al primer equipo de Nacional. Los jugadores me conocían porque yo iba a todos los entrenamientos y a los vestuarios antes del entrenamiento de la Tercera.
Cuando don Roberto Recal, que era el Presidente de Nacional, va a la cena, el día que yo concentro por primera vez, 0 a 0 contra Danubio, no me olvido más, estamos hablando de hace 34 años.
Don Roberto me acuerdo que me agradece ante los jugadores por dar una mano como preparador físico interino, no sé qué… y se paran los jugadores, Wilmar, Jorge Seré, Venancio Ramos, Schubert Lemos, Jorge Cardaccio, Felipe Revelé, el Chango Saldaña, que me conocían de la tercera, me habían visto trabajar. Le dijeron al Presidente que no trajera a nadie, confiaban en ese joven que era yo. Y don Roberto quedó ahí y lo miró a Saúl como diciendo ¿qué hacemos?
– Déjelo don Roberto, déjelo. Fue la respuesta de Saúl.
Y esa fue mi primera vez en la Primera División de Nacional.
Entonces, cuando hablo de agradecimientos reales y sinceros, como fui con los jugadores de Progreso ´89, siempre fui y seré agradecido a los jugadores de Nacional del 90 que me acuerparon en una situación lógica del Presidente, que me veía muy joven, hasta tenía más cara de joven de lo que era en verdad.
Y bueno, eso fue un gran espaldarazo para mí desde el lugar de aprender las cosas que no se enseñan en el ISEF ni en los libros.
Siempre digo que esta profesión es el combo entre la academia, el sentido común y la realidad.
PARTE 7- Trotamundos
CONTANOS LA EXPERIENCIA EN EL SALVADOR.
Al otro año volvemos a Progreso con Jorge Aude y sale una historia en el Salvador increíble, en medio de la guerrilla entre el gobierno y el FMLN (Frente Martí para la Liberación Nacional).
La Selección de El Salvador, yo con menos de un año en Primera División. Y el técnico era Jorge Aude, uruguayo, asistente de Saúl Rivero en Progreso y en Nacional, me lleva a mí de PF.
Yo recién casado, además. 30 años, vamo arriba.
Y bueno, fascinante la experiencia porque fue corta, pero muy fuerte. Entrenábamos dos veces por semana, martes y miércoles, doble turno. Era con vistas a las eliminatorias del Mundial de USA 94.
Pero ahí tuve el honor y el orgullo de haber entrenado al mejor jugador que yo entrené en mi carrera: Jorge “El Mágico” González.
Capaz que lo escucharon a Maradona hablar del Mágico González.
Pone en YouTube: Goles de Jorge González. Una locura. Jorge había jugado en el Cádiz, figura mal y la verdad, fue de las mayores satisfacciones de mi carrera. Haber entrenado a Jorge, haber disfrutado de su calidad. Y la actitud que tuvo con nosotros fue extraordinaria, siempre positivo, un jugador increíble. Yo los invito a que miren lo que hace González en controles, en recepción orientado, control orientado, en remate, con derecha, izquierda, cabezazo. La verdad nunca tuve, o sea, tuve cracks, entrené jugadores extraordinarios. Como ese, ninguno.
¿CUÁNTO DURÓ ESA EXPERIENCIA?
Cuatro meses. Un solo partido oficial contra Hungría: 1-1.
Se corta porque mi técnico tuvo una discusión fuerte con el gerente. Pero todo lo que hice, algo me aportó, a favor o en contra, que hacer, que no hacer. Entonces vos te vas forjando una forma, una metodología, un concepto.
Nadie tiene la verdad absoluta, sino tu verdad, las mías, que no es mejor ni peor que ninguna, es la mía, es mi manera de conducir.
PARTE 8- Una pelota ovalada llena de valores
¿CÓMO LLEGÁS A OLD BOYS? ¿TE ACORDAS EN QUE AÑO FUE?
No tenía ninguna idea de rugby. Es más, no me gustaba verlo por la tele porque al no saber las reglas, no lo entendía.
Fue en el 97, estando en Defensor que me va a buscar Pedro (Bordaberry) al Franzini. El utilero me dice “Profe lo busca un muchacho”. Yo no entendía nada ¿por qué yo? ¿le habrán dado bien mi nombre?
Saludo a Pedro, no sabía ni quién era, nunca lo había visto físicamente. “Profe, te vinimos a buscar para que nos ayudes con Old Boys…” Yo lo miraba y pensaba “¿A mí?” (risas).
“Llegamos a vos por tal y tal referencia, queremos que nos acompañes martes y jueves y los sábados a los partidos. Cuando vos no puedas venir, no pasa nada.”
Y bueno, pedí el reglamento del rugby.
En ese momento yo estaba casado y trabajaba en Defensor, entonces le dije a Pedro “tengo que consultar a mi esposa y consultar a mi técnico”. La verdad, porque yo me había ido de AEBU para dedicarme de lleno al fútbol.
Tato Ortiz, que era mi técnico, me dijo “si no te coincide con lo nuestro, dale”. Y la madre de mi hijo me dijo: sí, dale, si no te complica a vos. Nosotros teníamos a Carolina, que era la primera hija de ella y que era como una hija para mí y a Matías que tenía 5 años.
Acepté y la verdad que fue una hermosa decisión. Tengo un tremendo cariño y agradecimiento por cómo me trataron los Old Boys. Aprendí un deporte nuevo que como te decía, ahora al entender las reglas, me empezó a gustar.
¿QUÉ FUE LO QUE MÁS TE GUSTÓ DEL RUGBY COMO DEPORTE?
Es un juego de organización y estrategia que me encanta. Te repito, al entenderlo, disfrutas la decisión que tomó el medio scrum. Yo antes no sabía ni que era medio scrum (risas).
Estuve trabajando tres años y realmente tengo un recuerdo hermoso y un agradecimiento por esos años transcurridos en Old Boys.
Es más, tengo la camiseta y tengo algunos de los muchachos de aquella época que me siguen escribiendo y yo les sigo escribiendo.
Me puse muy feliz cuando salieron campeones en 2010 después de muchos años. Veo el cambio en la sede, lo estoy viendo y en la organización del club y bueno, muy contento por esto.
VOLVIENDO AL FUTBOL, SIGAMOS LA CRONOLOGÍA DE ESTA LOCURA DE CARRERA QUE HICISTE, CONTANOS DE TU PASO POR EL FUTSAL (FUTBOL SALA).
Bueno, fui jugador de futsal. Fui primero jugador muchos años en Bohemios y en AEBU cuando estaba federado y llegué a jugar en la selección uruguaya que es lo más grande que me pudo haber pasado. Y después fui profe en varios equipos y en la selección uruguaya. Trabajé en Bohemios, Platense, en Peñarol, en la selección uruguaya, fui al primer mundial de fútbol sala de la FIFA con la selección uruguaya, salimos quintos en el mundial de España y jugamos dos sudamericanos.
Ese espíritu cuasi amateur lo reivindico porque a mí me genera mucho orgullo haber vestido la celeste. Para mi es único, siempre fue mi máxima aspiración y lo pude hacer.
A nivel jugador no era muy bueno, pero llegué a la selección, jugué sudamericano del 86 y el mundial universitario del 84.
¿ES MUY DIFERENTE LA PREPARACIÓN FISICA PARA JUGAR FUTSAL QUE DE A 11?
Sí, es diferente. Los espacios son muy chicos, el piso es completamente distinto. Vos tenés que trabajar las cualidades físicas, pero hay mucho trabajo específico también, la adaptación al piso, el timing, la pelota, todo.
Cualidades físicas podés trabajar velocidad, potencia, resistencia. Y después, específico por puestos.
Tienen diferencias, pero fisiológicamente el sentido es el mismo en cuanto a la velocidad, la resistencia, la potencia aeróbica, la fuerza explosiva, todo en chico, digamos.
Una experiencia maravillosa.
CONTANOS LA EXPERIENCIA EN COSTA RICA, ¿CÓMO ES VIVIR EN COSTA RICA Y CÓMO SE VIVE EL FÚTBOL ALLÍ?
Yo trabajé 10 años con el Tato Ortiz. En 2002, fin de año de la liguilla, estábamos por segunda vez en Defensor. Se termina la relación y en ese momento todo el mundo me identificaba con Tato. Estuvimos 10 años juntos. Y yo no iba a andar poniendo un cartel “estoy libre, independiente”.
Yo no sabía qué hacer hasta que en marzo del 2003 me llama Daniel Ipata, que es un profe amigo mío, en ese momento estaba en Chivas de Guadalajara, hizo un carrerón en México.
Y me dice “Marce, mirá, el dueño de mi equipo compró el Saprisa de Costa Rica, equipo que está fundido desde lo financiero, desde lo económico y desde lo deportivo. ¿pero qué pasa? Es un equipo popular, popular.” El tipo invirtió ahí, se hacía cargo de las deudas.
Habían cerrado, literal, el estadio con candado.
Y me dice “mira, van a poner a Hernán Medford, ex gran jugador y el dueño del equipo me pidió que le sugiriera un preparador físico y sugerí tu nombre, ¿estás para ir?
Una cosa similar a lo de Marcelo (Gallardo). Por eso la vida a veces es tan increíble. Medford tenía la misma edad que tenía Gallardo cuando llegó a Nacional, 35 años en ese momento.
Medford Jugador de selección, jugó en Europa, jugo en México.
Entonces le digo “si claro que estoy para ir pero ¿cómo es la mano?, me dice, “quizás no es la plata soñada, no es un mercado muy fuerte, pero no tienes nada que perder y mucho para ganar.
En ese momento a mí lo que me interesaba más, era que no quede trunco el vínculo con mi hijo Matías. Yo ya estaba separado. Matías era muy chiquito y para mí era prioridad.
Pero a su vez, quería que mi carrera despegue.
EN LO FUTBOLÍSTICO TE FUE IMPRESIONANTE, PRIMERO EN EL SAPRISSA Y DESPUÉS EN LA SELECCIÓN
Y bueno, me acuerdo que me llamaron los dirigentes mexicanos al otro día para firmar el contrato y en lo que más énfasis puse fue en los pasajes Montevideo – Costa Rica, porque sabía que el desprendimiento con mi hijo me iba a costar mucho como costó.
Pero bueno, fue por un año al principio.
Llego a Costa Rica y a los tres meses me ofrecen cinco años de contrato. Me acuerdo perfecto que llamé a mis dos mejores amigos y a mis dos hermanos, consulta telefónica, sin polemizar, o sea ¿qué opinas de tal cosa? Yo quería escuchar.
Esas cuatro personas me conocían de siempre y conocían los sueños de mi vida, mis objetivos de vida y también el amor incondicional por Matías.
Y todos me dijeron, sin hablar entre ellos, que era la gran oportunidad para poder tener continuidad, que era lo que yo siempre quise aspirar en el fútbol.
Bueno, fui por un año y me quedé casi nueve. Y Mati fue 20 veces a Costa Rica, tiene amigos Ticos, mira vos.
Pero además no fue solamente el tiempo, sino que fue una etapa muy exitosa. Rompimos una racha fuerte en contra del Saprissa a nivel nacional, logramos lo máximo a nivel continental que es ganar como si fuera la Libertadores, la Conca Champion, ganándole a equipos mexicanos y estadounidenses. Hoy por hoy sería como ganarle a equipos brasileros.
Fuimos al Mundial de clubes y salimos terceros, que para los Ticos es la máxima expresión deportiva hasta hoy día.
Pasaron cosas.
¿CÓMO VIVISTE ESE PARTIDO DE REPECHAJE CONTRA URUGUAY EN EL CENTENARIO?
Es decir, lo increíblemente anecdótico para mí, fue eso de definir contra mi propio país el último lugar del Mundial. Con el sueño que yo tenía de ir a un Mundial, me toca la chance contra mi propio país al cual amo profundamente.
Entonces, muy complicado. Hasta morbo hubo, o sea, de todo. Desde lo profesional fue una prueba importante.
Pocas veces he visto el Centenario cómo estaba ese día y bueno, fue una situación complicada.
Pero el verdadero drama mío fue cuando nos empató EE.UU en Washington. No hubiera habido repechaje. Fue en el último partido de la Concacaf, Costa Rica contra EEUU en Washington.
EEUU clasificado, con la ilusión de quedar primero en la Concacaf por primera vez. Íbamos ganando 2 a 0. En el minuto 75 descuentan 2 a 1 y dan cinco de descuento y en el minuto 95.22 segundos nos empatan. O sea, hubiera cumplido el sueño del Mundial con toda esa camada de jugadores con los que habíamos empezado juntos seis años atrás. Cambiaba todo y de eso pasaba a tener que enfrentarme a Uruguay a los 20 días.
Aún me duele el partido de EEUU. Y mal no me fue en el fútbol. Son esas espinas que te quedan. Perdiendo de ir a un Mundial por 10 segundos.
A favor del objetivo digo que varios de esos jugadores tuvieron revancha, hicieron un gran mundial en Brasil cinco años después, ¿se acuerdan que nos ganaron? De ese plantel había entrenado a casi todos.
PARTE 9- Al infinito y más allá
¿A MARTÍN LASARTE LO CONOCÍAS ANTES DE LLEGAR A NACIONAL? ¿CÓMO SE HICIERON AMIGOS?
En enero de 2014 Flavio, el representante de Lasarte me convoca a tomar un café. Yo estaba trabajando con Guillermo Almada en River, esperando a Marcelo Gallardo, que me había dicho que lo espere mientras yo estaba en River de Uruguay con una cláusula de salida por si Gallardo me llamaba.
En ese contexto, Flavio me plantea tomar un café con Martín Lasarte para conocerlo. Nada concreto. Tuvimos un encuentro y el representante hizo la del 30, llegó media hora después para que nos conociéramos y tuvimos una muy buena charla donde ni siquiera nos pedimos los teléfonos, para que veas la informalidad.
Era totalmente sana la cosa, terminamos hablando de cine, que nos gusta los dos.
¿CÓMO SE DIO LA TRAMA PARA QUE LLEGUES A RIVER PLATE DE ARGENTINA?
Bueno, seis meses después de esa charla con Lasarte, Marcelo Gallardo no había arreglado nada aún.
Nacional me buscaba y yo esperando a Gallardo desde 2012, porque cuando nos fuimos de Nacional me dijo que quería trabajar conmigo en el futuro, pero que había que esperar un tiempo por temas personales.
Esperé nueve meses, se complicaba tanto tiempo y me llamó Guillermo Almada para ir a River uruguayo.
Hablé con Gallardo y me dijo: “Poné la cláusula de salida, si te la aceptan, cuando yo te llame, podés salir”, que fue lo que más costó, la cláusula.
Bueno, lo que iba a ser por unos meses terminó siendo un año y medio en River uruguayo.
Termina el Clausura en 2014.
Por un lado, me busca Nacional sin haber nombrado el técnico. Por otro lado, yo expectante a que a Marcelo Gallardo le saliera algo y aparte Almada me había dicho para seguir con él en River de Uruguay.
Yo tenía ganas de dar el salto, ¿viste? Y ahí, en el medio de eso, Ramón Díaz sale campeón con River.
D’Onofrio que era el presidente de River en aquel momento dijo: “Hay Ramón Díaz para rato”. Ecuación: Gallardo no iba a ir a River.
Me llama Flavio y me dice que está la posibilidad real de la Universidad De Chile con Martín Lasarte. Ok. Y tenía que contestar blanco o negro, hoy te hablé de tomar decisiones. Estaba en una disyuntiva, Pero era Martín Lasarte, que es un técnico de prestigio, en un buen equipo, que hacía un tiempo no salía campeón y me encantan esos retos. Acepté. Fui a Chile, firmé el contrato, estuve una semana y ahí ocurre lo impensado que fue la renuncia de Ramón Díaz.
Gallardo me llama igual y yo ya había dado la palabra y con eso alcanza. Entonces ahí estuve un año y medio con Martín en la U de Chile, que nos fue muy bien desde lo personal, muy bien desde lo deportivo también, ganamos tres títulos en un año y medio.
Y vuelvo a Montevideo, hay una espera, unos meses y sale de vuelta la oportunidad en Nacional para las temporadas 2016/17.
Hasta que en el 2018, Gallardo renueva en River.
Me llama nuevamente, yo pensé que no me iba a llamar más.
Hablo con Lasarte y Martin que es un crack, me dijo “Anda tranquilo” y estuve 5 años increíbles en River.
Diario La Nación
¿A GALLARDO LO TUVISTE COMO JUGADOR?
No.
¿CÓMO LO CONOCISTE?
Vuelvo de Costa Rica en mayo de 2011, sin equipo, sin nada, vuelvo a Uruguay. Nacional me había buscado en 2010.
Estaban buscando un profe de experiencia para trabajar con Luis González que era un técnico de juveniles que lo subían a Primera. Viene a ser esa combinación de profe de experiencia, con un técnico que había entrenado a todos los jóvenes.
Finalmente se decidieron por otro profesional.
Bueno, al final hay un cambio de técnico a las 8 fechas de iniciado el campeonato y entra Carrasco (Juan Ramón) en mayo.
Termina el año 2011 y no le renuevan el contrato a Carrasco.
Daniel Enríquez se entera que estoy en Montevideo, me llama y me dice:
– ¿Te acordás que el año pasado te llamé?
Bueno, te vuelvo a llamar, esta vez sos vos.
Tendrías que trabajar con un ex jugador que nunca dirigió: Marcelo Gallardo. ¿Te interesaría reunirte con él?
– Sí. ¿Cuando?
¿A qué hora?
– En 2 horas. Hay un solo problema…estamos en Colonia.
Yo había llegado hacía unos días de Costa Rica, no tenía ni auto. Le pedí el auto a mi cuñada Susana y arranqué para Colonia.
Me reuní con Marcelo, una charla muy buena, la famosa charla de Colonia. Estaban los dirigentes, Don Ricardo Alarcón, Daniel Enríquez. Don Ricardo pide que nos dejen solos en el hotel. Y ahí tuve una charla de 2 horas con Marcelo que estuvo muy buena.
De no conocernos pasamos a tener la amistad que tenemos ahora, de hace ya muchos años.
Marcelo Gallardo dijo las cosas que tenía que decir, nos dimos la mano y le dijo a don Ricardo “es él”.
Y AHÍ EMPEZÓ TODO. Arrancamos en Nacional, ganamos el Apertura y el Uruguayo. Nacional le ofrece renovar a Gallardo. Pero aquel tenía que estar en Buenos Aires por temas personales.
Y antes de irse, me plantea que quiere que sea yo su profe en el futuro. Acá nos había juntado Nacional, pero en el futuro…nadie sabía lo que podía pasar.
Al tiempo fui para Buenos Aires, estuve como 25 días me acuerdo, en agosto del 2012.
Todos los días Gallardo me pasaba a buscar, íbamos a desayunar, a hablar de organización de fútbol, metodología, planificación, trabajo, jugadores, sin saber en qué equipo íbamos a trabajar.
Ya para masticar más hondo, el cuerpo técnico iba a ser más grande, que lo fue. Pero bueno, está.
El tiempo pasó y las realidades eran distintas. Se me complicó y en algún momento tenía que generar ingresos y acepté un poco lo que te conté antes.
Lo llamé a Marcelo y me dijo que si yo tenía la necesidad, que le prendiera, pero con la cláusula.
Y River uruguayo sí me firmó la cláusula. Pero no era para cualquier equipo, solamente era para Gallardo, solo si me llamaba él.
El vínculo de amistad con Marcelo siguió y se iba consolidando con el tiempo. Nos escribíamos, nos hablábamos, cuando venía a Montevideo me llamaba, nos juntábamos. De hecho, invitó a mi hijo Matías a la final de la Libertadores de 2015. El vínculo fue muy sólido ya de arranque.
Y bueno, cuando terminé Nacional en el 2017, me llama Gallardo y me dice que River le ofrece renovar por cuatro años. “¿esta vez estás o tenes compromiso?”
Y ahí empezó la otra historia.
Lo importante para mí es resaltar a un hombre con la autoridad y el nivel de Marcelo, que me vuelva a llamar. Por eso te digo que soy una persona agradecida. Yo le había dicho no cuando me fui a Chile y él lo entendió, como un tipo de sentido común que es.
PARTE 10- Tocando el cielo con las manos
2018 Y POR FIN TU LLEGADA A RIVER PLATE DE ARGENTINA
Llego a River en un contexto donde River ya había hecho un montón de cosas y ganado un montón de campeonatos. Y bueno, después pasó todo lo que ya se sabe que pasó.
CONTANOS “LA FINAL DE MADRID”, COMENZANDO POR LA SUSPENDIDA EN EL MONUMENTAL (SE JUEGA LA PRIMERA FINAL EN CANCHA DE BOCA Y SE SUPENDE LA VUELTA, EL DÍA DEL PARTIDO)
Primero voy a decirte dos o tres cosas respecto a eso.
Va a quedar para la historia seguro lo de Madrid, pero hay un punto oscuro para mí, que es que no se debió jugar nunca en Madrid.
Se debió jugar en el Monumental, se debió jugar en la Argentina y de última, se debió jugar en América del Sur.
¿A alguien se le ocurre que una final de Champions se juegue en Montevideo, Lima, La Paz o Buenos Aires? A nadie.
Sin embargo, yo en ese momento me molesté bastante. No era nadie, pero la verdad, donde tuve que expresarlo, lo expresé. Eso quiero decirlo.
EL CUERPO TÉCNICO, EL GRUPO CERRADO DE ENTRENADORES, ¿QUÉ DIJERON CUANDO SE ENTERARON QUE SE IBAN A JUGAR A MADRID?
No entendíamos nada. Pero bueno, al final había que encarar. Obviamente había un perjudicado que era River. Ya habíamos jugado con Boca en la cancha de ellos y la localía se perdía.
O sea, como salió bien, todo eso se olvidó. Pero la previa del partido en el Monumental fue una locura, nosotros hicimos tres veces la entrada en calor antes de la suspensión. Entrar en calor no es sólo un tema a nivel físico, es mucho mental.
Entonces imagínate lo que fue. Pero bueno, esa es toda la parte digamos negativa.
Y después obviamente el disfrute de haber estado en vivo y en directo y haber compartido esas tres horas en el Bernabéu. Estamos hablando del Bernabéu, que es la casa mayor del fútbol, sin duda.
Y bueno, impagable haber estado, participado y haber formado parte de ese grupo maravilloso que le dio a River la Libertadores.
¿CÓMO MANEJARON ESA ANSIEDAD Y ESA FRUSTRACIÓN? Vuelvo a repetirte, en el fútbol, como en otros aspectos de la vida, hay cosas que no se enseñan, no están en los libros, no está en la academia. Manejo, sentido común, cabeza fría. Ni siquiera el cuerpo técnico tenía poder de resolución.
En esos días se hablaba que se iba a jugar en Perú, que iba a ser en Paraguay, terminamos en el Bernabéu.
Obviamente hay cosas que nunca vamos a saber, tratamos de llevarla lo más tranqui posible en general, nos enfocamos en llevar calma para los jugadores.
EN ESO GALLARDO ES MUY BUENO, ¿NO? Tiene muchas cualidades Marcelo. En general absorbe la presión, siendo tan joven, a los 35 años empezó a dirigir a sus ex compañeros prácticamente. Y después la vida, la experiencia lo fue curtiendo y mejorando, evolucionando y tiene una de sus cualidades mayores, el manejo y la gestión del grupo.
CUANDO UNO TRATA DE ANALIZAR EL FUTBOL DE GALLARDO, IRREMEDIABLEMENTE REPASAS SU ETAPA DE JUGADOR. EL JUGABA COMO JUEGAN SUS EQUIPOS CUANDO TIENEN LA PELOTA, A UN RITMO CASI SIEMPRE VERTIGINOSO.
CÓMO TECNICO LE SUMÓ ADEMÁS EL MISMO VÉRTIGO PARA DEFENDER ALTO Y RECUPERAR LA PELOTA. ¿COINCIDÍS?
Mira, yo me acuerdo más de haberlo visto en partidos de Ríver, porque cuando él estuvo Nacional, yo estaba en Costa Rica, no lo vi jugar en Nacional, solo el famoso partido con Miramar.
Muy creativo, muy inteligente, muy pensador, muy rápido de arriba. La forma de jugar de Marcelo, la idea futbolística.
Cuando yo venía a Uruguay muchos técnicos me llamaban, todo el mundo quería saber cuál era el secreto del hombre.
Obviamente hay cosas que uno se reserva y otras que están a la vista. La cualidad mayor es cómo baja su idea futbolística a sus dirigidos. Para mí esa es la gran cualidad de Gallardo. Cómo traduce en el mensaje, su idea matriz futbolística y cómo la lleva adelante.
La otra, es cómo gestiona la frustración colectiva e individual. Desde joven lo vi hacer eso.
Y cuando me reencontré con él, porque hay un pasaje de 2012 al 2018 donde no trabajamos juntos, la verdad que había mejorado mucho esos niveles de manejo de la calma, exigente como el que más, buen compañero, yo qué sé, hablo con propiedad porque trabajé con él seis años y además soy amigo.
¿CÓMO FUERON LOS FESTEJOS EN MADRID?
Lo que se vio en la tele más lo que pasó después que fue largo (risas). Y después tuvimos que ir al Mundial de clubes. No volvimos a Buenos Aires. Nos quedamos unos días en España, entrenando en Valdebebas, que es la concentración del Real Madrid que nos cedió el lugar. Trabajamos ahí, la planificación se hizo ahí.
Y después fuimos a Emiratos, al Mundial de clubes.
La verdad que eso va a quedar para toda la vida.
¿CUÁNTOS RIVER-BOCA TE TOCÓ JUGAR? ¿CÓMO TE FUE?
Unos cuantos, no me acuerdo, esa época estuvo buena.
Mi debut en clásicos fue un River 1 Boca 0 en Mar del Plata, en verano con gol de Borré. Después la Supercopa de Mendoza el 14 de marzo de 2018.
Tuve la suerte de que el fútbol me puso en determinados lugares, de trabajar en seis países, en cuatro equipos grandes. Y entonces en mi carrera tuve un montón de clásicos en cuatro países diferentes, es hermoso disfrutarlo porque cada país tiene sus costumbres, su idiosincrasia, cómo lo vive. Los clásicos son un patrimonio cultural del país. La ciudad, el país se convulsiona.
En los cuatro países me pasó lo mismo.
VOLVIENDO A LA LIBERTADORES, ESA FINAL DE 2019 QUE POR 2 MINUTOS RIVER PIERDE CONTRA EL FLAMENGO. Fue tremendo ese partido que si te acordás bien, realmente tuvimos control, dominio territorial, fue un partidazo de River.
Y bueno, en dos jugadas… Pero hay que quedarse con todo lo bueno y maravilloso de toda esa época. Está en mi recuerdo y en el cariño por todos los jugadores y los compañeros, cuerpo técnico con el que compartí esas experiencias.
¿CÓMO ES GALLARDO? Un técnico extraordinario y un gran amigo. Le estoy muy agradecido de que me haya permitido trabajar con él 6 años. Y el honor de su amistad que es recíproca.
¿QUÉ PASÓ CUANDO TERMINÓ EL SEGUNDO CONTRATO DE GALLARDO EN RIVER?
Cuando termina el vínculo con River, él nos junta a todo el staff del riñón de él, porque River tenía gente que ya era institucional, la gente del riñón de él, los que nos había llevado. Y nos dice: “Muchachos, gracias por todo. Voy a parar por un buen tiempo.
No quiero poner tiempos, no quiero poner plazos, no quiero poner fechas, no quiero condicionar a ninguno de ustedes ni quiero que me condicionen a mí.”
¿QUÉ LE DIJISTE EN AQUEL MOMENTO?
Le agradecí todos los años juntos, todo lo que vivimos. Yo era el único extranjero de ese cuerpo técnico.
Pero hay edades diferentes y yo no quiero estar esperando otra vez. Si la vida nos junta, vamos arriba.
Le dije “de mi olvídate a nivel profesional, El amigo lo vas a tener siempre.”
MARCE, TERMINA ESA ETAPA INCREÍBLE EN RIVER Y DESPUÉS YA TE QUEDAS EN URUGUAY. Hubo tres, cuatro técnicos que me hablan en este periodo desde que volví de Argentina, hasta que aparece de vuelta la posibilidad de Nacional con Martín Lasarte, con quien habíamos desarrollado una amistad en estos años buena, muy sólida, tremendamente buena gente Martín, gran entrenador, que a veces el Uruguay no sabe que Martín salió campeón en cuatro países y tiene un montón de títulos. Y bueno, por cuarta vez en mi caso en Nacional y estoy muy contento. La verdad.
¿QUÉ ES LO QUE MÁS TE GUSTA DEL FUTBOL?
Me gusta la sensación de adrenalina, me encanta ir al límite, esa sensación de que lo peligroso está por venir, para un lado, para el otro. Y me encanta que sea en un desarrollo colectivo, porque yo creo en los esfuerzos colectivos.
Eso es lo más importante que el rugby me generó también, la misma identidad del desarrollo de lo colectivo por sobre lo individual.
Una vuelta tire una frase futbolera en Costa Rica, era una entrevista de juego de preguntas y respuestas: “En el fútbol el éxito se relativiza y el fracaso se maximiza.”
En un punto eso se mantiene. No está bueno porque hay que buscar los equilibrios. Yo estoy en esa de buscar y jamás perder la perspectiva.
¿QUÉ OPINIÓN TENES DE MARCELO BIELSA?
Buen técnico, de prestigio mundial que ojalá le siga dando rédito a nuestra selección.
¿Y DE TABAREZ?
Creo que sin ninguna duda, todos los uruguayos estamos muy orgullosos del proceso que elaboró, diseñó, desarrolló y llevó a cabo el Maestro Tabárez y su cuerpo técnico durante 15 años, porque demostró que se podía cuando hay organización y cuando hay estrategia y cuando hay materia prima que siempre hubo en nuestro país, que son los grandes jugadores que tenemos.
A mí me honra decir que tuvimos un proceso futbolístico de 15 años que ha sido marca en el mundo entero y reconocido.
Y creo que el reconocimiento al proceso del Maestro Tabárez, hablando de fútbol profesional, se tenía que haber dado mucho antes, porque lo merece, porque puso a la selección por encima de todo y eso es lo que yo le bendigo.
PARTE 11- Despedida
¿CÓMO SIGUE ESTA HISTORIA DE VIDA TAN INCREIBLE?
Bueno, ojalá que pueda, pero yo quiero seguir, tengo 63 años.
Es muy desgastante el fútbol, comparto, me han dicho, es muy desgastante, sobre todo si estás en equipos grandes el desgaste es mucho mayor.
Pero a mí me gusta eso, me gusta esa adrenalina.
No tengo una fecha de cuando voy a dejar, me imagino que cuando realmente me canse ir a, en este caso Los Céspedes el año que viene, o a otro lugar de entrenamiento y no tener días libres.
Vivir pensando en esto, porque yo vivo todo el día pensando y mensajeando y llamando y planificando, organizando todos los santos días.
Entonces veremos, veremos qué, para qué y hasta donde.
Un día voy a decir hasta acá llegué.
Hoy tengo ganas de seguir. Después la vida dirá.
¿UN MENSAJE PARA LOS DEPORTISTAS DE OB&GC?
Ser buen compañero, ser buen deportista, no hacer trampa, ganar con los recursos genuinos, trabajar para ganar, no dejar en banda a ningún compañero.
Todos somos diferentes, pero todos tenemos un bien común.
Hay un montón de cosas que parecen aisladas pero van en la misma dirección.