Conocidos del colegio y del club, nos cuentan como este deporte los convirtió en amigos y repasan su apasionada reconexión con el squash y la competencia.
Tras recorrer largos trayectos en el rugby y el fútbol del club, ahora promueven las virtudes de un deporte ágil, complementario y de gran camaradería.
HOLA CHICOS, ¿CÓMO ESTÁN? BIENVENIDOS.
Juan Lacalle: Gracias, Nacho. Bien, por suerte. Contento. Venimos de jugar Squash, así que estamos felices.
Ignacio Crosa: Gracias por la invitación Nachito.
¿QUÉ DEPORTES PRACTICARON ANTES DEL SQUASH?
Juan: Yo jugué al rugby hasta los 19 años, pero en aquel entonces no era Old Boys, era British, así que nunca jugué representando a Old Boys al rugby. Me dediqué al fútbol. Empecé cuando tenía 20 años en la Liga Universitaria y jugué en el Plantel Superior del club desde los 20 años hasta los 37, así que fui bastante longevo.
Seguí con la categoría +35 de fútbol, después con la +45 y ya desde hace tres años más o menos abandoné el fútbol y retomé con el squash. Hoy el squash es mi deporte principal. Es mi segunda vuelta al squash, porque inicié cuando trasladamos la sede de Lindolfo Cuestas a Tajes en el año 2005/6, que hicieron las canchas nuevas. Ahí tuve tres años de fanatismo del squash, después abandoné no sé por qué… bueno, ahora volví a jugar, muy contento y enfocado 100% de nuevo.
Ignacio: De niño juegaba al futbol y al rugby alternando las dos actividades. Luego ya mas grande me incliné por el rugby donde hice juveniles y Plantel Superior de Rugby en el club hasta el año 2014 donde jugué mi último Seven de Punta del Este. Estuve unos años sin hacer deporte y después me enganché con el fútbol. Armamos la división +32 del club con toda la barra de la generación nuestra, más alguno más grande tipo Javi Burgos. Me mantuve en ese plantel hasta hace 3 años, mechando algun partido en +35, y después en la +40, que es dónde estoy jugando ahora, alternando con Squash.
En realidad, la primera aproximación con el Squash fue hace como 12 años, cuando dejé de jugar al rugby. Vi que había una movida acá abajo, venía al gimnasio y veía que había varios entusiasmados con el deporte. Y bueno, un día bajé, probé, era un desastre, pero tenía ese no sé qué, que me atrapó. Habré estado siete, ocho meses dándole seguido, había una movida bastante más grande de lo que es ahora.
Después sinceramente no me acuerdo por qué, pero dejé de venir, dejé de practicarlo, encaré un poco más para el lado del fútbol, en ese momento la +32 hacia fisico los lunes, entrenaba los miércoles, había más frecuencias horarias para jugar al fútbol y creo que eso fué lo que me alejó del squash.
El reenganche fue el año pasado en mayo. Me había hecho una hernia de disco en el cuello, no podía jugar al fútbol, vine al gimnasio a moverme un poco en la bici y estaban jugando acá abajo Pingo (Agustín Pereira) con Juanacho (Juan Ignacio) Mera. En un momento Juanacho queda duro de la espalda y vi que el Pingo sacaba espuma por la boca y le dije “Pingo, yo bajo y te peloteo un rato”. Y ahí me picó el bichito de vuelta. Y desde mayo del año pasado hasta ahora, mal de la cabeza con esto.





























